RUTAS OTOÑALES

Tres rutas para disfrutar de la estación más colorida y más espectacular de la montaña: el otoño. El variado colorido que toman, sobre todo,  los hayedos, junto a chopos, cerezos, fresnos, servales y demás especies, convierten los bosques en una inmensa paleta de colores.

 

Tres rutas, escogidas especialmente por sus bosques de hayas, y mixtos; para los días 12-13 de octubre, y 18-19, según conveniencia y tiempo:

 

1.       El Jaido, por el “saltadero”: desde la localidad de Las Salas, recorreremos el antiguo camino que, a diario, hacía el ganado “menudo” del pueblo: cabras y ovejas. Iremos por la calzada romana, para ascender por la zona más espectacular, las canales que están encima del refugio de los pescadores. Las paredes de caliza, el bosque y las vistas, hacen de esta zona algo especial. Pasaremos por el “saltadero”, vereda tallada en la roca, donde los rebaños pasaban de uno en uno; paso que no tiene peligro, pero que puede dar algo de vértigo a los no acostumbrados. De ahí ascenderemos  por Corte Clara, hasta el collado de “las antenas”. A elección, y dependiendo del cansancio, podemos subir al pico El Jano, para luego descender por el inmenso hayedo hasta el pueblo.

Se han de contar unas dos/tres horas de subida, y otras dos de bajada, para hacerlo tranquilamente.

Se puede ver información de la ruta pinchando aquí.

 

2.       Tejedo y el pozo de la nieve: desde Argovejo, subiremos por el río Achín, para dejarlo a unos 2 kms del pueblo, y ascender por el hayedo que nos llevará al valle de Tejedo. Para ello pasaremos por el “contadero”, un estrecho entre rocas, donde los pastores de merinas aprovechaban para contar las ovejas del rebaño. En este punto, donde alguien colocó un simpático telescopio de madera, se nos abre todo el valle, que fue puerto merinero. Subiremos a visitar el “pozo de la nieve”, lugar donde antiguamente recogían nieve toda la primavera y el verano, para conservar las truchas que se pescaban en la zona, y que se enviaban a Madrid. El amplio cuenco que forma en valle, desemboca en un estrecho, por el que baja el río Achin. Descenderemos por el pequeño barranco que forma, y destreparemos dos pequeñas cascadas, para ello dispondremos de los correspondientes arneses. También la opción de bajar el desfiladero por su parte izquierda, evitando el río y las cascadas. Toda esta zona, y sobre todo la final, entre agua, musgos e inmensas hayas, es espectacular, y más con el colorido otoñal.        

Podéis encontrar información curiosa sobre lo que fue el pozo de  la nieve pinchando aquí

 

 

3.       Hormas: sin duda uno de los bosques mejor conservados de la montaña. Más de 2600 has, con gran número de valles, regueros y laderas poblados bosques mixtos de robles, hayas, acebos, argúmenos (serbales), fresnos, olmos de montaña, cerezos, etc. Muchos de los ejemplares de roble albar son centenarios, que, junto a hayas parecidas, y formaciones de acebos increíbles, hacen del bosque en sí, uno de los mejores espectáculos naturales y menos alterados por el hombre que uno puede ver. Si a ello añadimos las vistas de desde las alturas de “Prado rey” se alcanzan a ver sobre los valles circundantes, hacen de esta excursión, una de las más bonitas de la zona.