VALLE DE LLAMPAS

Argovejo

Desde la collada, el líder vigila su yeguada. 

El imponente macho hispano-bretón  se arrima desafiante . Es dueño y señor del valle, y así lo afirma resoplando y trotando. “No hay peligro”, parece decirles a sus compañeras con suaves relinchos. Tiene razón, solo somos visitantes. Ni siquiera traemos un poco de sal, cosa  que, sin duda, agradecería.

 

Magnífico ejemplo de valle glaciar, que desemboca en Argovejo.