• La Miel


    La miel, es uno de los productos estrella de esta tierra, junto a otros que tradicionalmente han sido famosos desde siempre por su calidad, como la leche y derivados (mantequilla y quesos) y la carne. Todos ellos consecuencia de un medio ambiente rico, variado y apenas alterado por la mano del hombre.

    En lo referente a la miel, la flora abundante en la montaña está formada por grandes bosques de robles (quercus robur y pétrea), y grandes extensiones de brezos (erica arbórea, erica australis y calluna vulgaris). De hecho, nuestro colmenar está asentado en medio de un gran robledal, cuyos altos y claros están tapizados de brezos. Estas dos especies son las que dan ese color oscuro, y ese fuerte y característico sabor a la miel de montaña, que la hace tan valorada y apreciada. Existen multitud de plantas que las abejas liban en primavera, si bien su néctar es consumido por ellas mismas en la época de cría, llegando a la cosecha, al final del verano,  un porcentaje muy alto (sobre un 80/90%) de las dos especies anteriormente citadas. Entre estas otras especies abundan: avellanos, salgueras o paleras,  cerezos, gamones, zarzas, espinos de todas las variedades, así como todo tipo de flores de pradera (tréboles, margaritas, dientes de león, prímulas…), etc.

    Como se ve, todo especies silvestres, lo que hace que nuestra miel sea totalmente natural y ecológica, pues las primeras fincas cultivadas donde puede aparecer algún monocultivo y algún tipo de pesticida están por debajo de Cistierna, a más de 25 kms de distancia.

    Solamente se hace una recolección a finales de verano, entre agosto y septiembre, envasándose todo la miel en las semanas siguientes, a fin de que no haya que manipular, ni calentar la miel, conservando así todas sus propiedades intactas.

     

    El colmenar está protegido por una cerca eléctrica de cinco hilos, a fin de protegerla del oso pardo, ya que este cada vez es más abundante por la zona, habiendo ya causado destrozos en pueblos cercanos.